Vannevar Bush o lo infalible del científico intuitivo
Publicado por Antonio FigueroaA punto de finalizar la Segunda Guerra Mundial, el ingeniero y científico estadounidense Vannevar Bush, hacía un análisis del inminenente camino de vuelta a sus hábitos que los científicos en general y en particular los físicos deberían tomar, ya que se habían visto obligados a desviarse de ellos por el conflicto bélico de tanta magnitud.
En ocho apartados comentaba concienzudamente a cerca de los beneficios para el ser humano que la ciencia había llevado hasta la fecha y lo que podría acontecer en el futuro. De lo que había mejorado destaca el control sobre el entorno natural, el conocimiento sobre sí mismos aumentando la esperanza de vida, la velocidad en las comunicaciones permitiéndoles el almacenamiento de las ideas y haciéndolas perdurables y evolutivas, con la paradoja que debido a la gradual especialización y unos métodos inadecuados se estaban quedando rezagados. Eran logros importantes que no daban su fruto al no poder ser comprendidos ni difundidos con la suficiente celeridad ni materializarse debido al coste económico.
Aunque se aproximaba un oportuno cambio por el empleo de nuevos instrumentos, como las células fotoeléctricas, la fotografía avanzada, y una variedad de mecanicismos para transformar la ciencia. La incesante transformación y desarrollo de la ciencia como tendencia progresiva ofrecía espectativas lógicas. Cosas que ahora nos parecen de lo más normal, cuando él imaginaba que alguna de estas llegarían a realizarse, casi sonaba a fantasía. Procesos que eran lentos entonces, y él que era conocedor de como funcionaban las cosas, conseguía ser capaz de describir como acelerarlo mucho antes de que esto sucediera, y consideraba las posibilidades y el procedimiento de mejora de por ejemplo la microfotografía. Conoce de los aspectos científicos y sabe reconocer los límites y los factores para mejorarlo.
Existían aparatos que estaban adaptados a su tiempo pero le desconcertaba que no se hubiesen modernizado. Su conocimiento le hacía ser consciente de un futuro investigador desenvolviendose en su espacio de trabajo, ya que en su perseverante estudio de las probabilidades era capaz de englobar un sinfín de prácticas, observaciones e interpretaciones. Era sabedor de las cualidades elementales, de los materiales, composición y reacciones y cómo emplearlas, y entendía como había que emplearlas y cual debía ser el desarrollo y la utilidad de sus conjunciones.
La evolución de la ciencia surge por una idea que supera a otra idea anterior, y suele suceder que cuando una idea no funciona surja una nueva que da resultado, es cuando entra en juego el razonamiento científico, que es la compensación de armonizar el pensamiento creativo con los procesos lógicos.
Vannevar Bush disponía de un juicio tan intuitivo que le permitía la justa elección de ideas para proyectar una máquina tan avanzada que ocasionase cierta sorpresa por su extravagancia. El percibía que la máquina del futuro ayudaría a tareas entonces inimaginables, y aunque no era posible vislumbrar cómo sería, sí que se aproximaba a lo que sería capaz de realizar. Las cosas cambian cuando es preciso que lo haga según un baremo económico. De entre los avances de la ciencia que disfrutamos en la actualidad y que él supo calcular con anticipación, están las tarjetas magnéticas miniaturizadas. Así podemos aprender cual era su implicación con la modernidad científica, en cuanto a los estudios que elaboraba y la fascinación que exhibía en cada cosa que se producía.
Se sentía obligado a mejorar las cosas que estaban al alcance de todos en aquel momento en que a veces no se habían desarrollado correctamente por no haber definido su funcionalidad con la suficiente idoneidad tras basarse en reglas artificiales y obsoletas, tratando de proyectar en el futuro los mecanismos y artilugios de que se disponía en aquellos días. Adentrándose una vez más en el futuro, imaginó un aparato mecanizado de gran velocidad y flexibilidad que bautizó con el nombre de “memex” y cuya finalidad era la de alimentar una notable base de datos con de todo tipo de datos, almacenados en microfilms, para luego consultar siguiendo un sistema de indización de tipo asociativo. Este sistema pudiera ser el origen de una ilusión, disponible ahora en casi cualquier latitud y longitud de nuestro mundo, y que fue el boceto con 45 años de anticipación, de lo que denominamos Web desde hace casi 25 años.
El permanente conocimiento que adquirimos de nuestro pasado certifica la complejidad de la civilización, siendo determinante en una voluntad humana el analizar las dificultades con objetividad dando como resultado una necesidad de mecanizar todo ese amplio saber con el fin de proteger a nuestra memoria de cargas ineficaces. El aprovechamiento de la ciencia ha permitido a la especie todo el bien que ha precisado y en su experiencia reconocer que este proceso debe continuar.